lunes, 29 de diciembre de 2014

EVALUACIÓN DE HÁBITOS Y VALORES. UNA PROPUESTA PARA EDUCACION PRIMARIA

El Departamento de Educación del Gobierno de Navarra ha publicado recientemente una interesante herramienta para evaluar hábitos y valores humanos en Educación Primaria.



    Se trata de un repertorio estructurado de indicadores que pueden ser utilizados tanto para el diagnóstico como para el seguimiento de los planes de mejora de los centros educativos.

    Con este Sistema de indicadores se facilita y orienta la observación del comportamiento en el alumnado por parte del profesor o tutor, y también, de manera análoga, por parte de los padres. Ello hace posible el  planeamiento de objetivos comunes entre profesorado y familia, así como el seguimiento del alumno o alumna, dentro de una labor coordinada. 

    Tras una definición operativa de cada hábito o valor (instrumental o final) sigue una descripción mediante rúbricas de cinco niveles o grados de desarrollo.

   El Sistema de indicadores pretende ofrecer una estructura sencilla, operativa y fácilmente comprensible para el profesorado y las familias.

            Los indicadores se refieren a cuatro tipos de hábitos y valores:

1.    Indicadores referidos a hábitos y valores que facilitan la convivencia y la vida escolar.

2.    Indicadores referidos a hábitos y valores que facilitan el trabajo y el estudio.

3.    Indicadores referidos a hábitos y valores que favorecen el bienestar personal y familiar.

4.  Indicadores referidos a hábitos y valores que favorecen el compromiso con las  personas y la sociedad.

Enlace:











Sobre la tutoría en educación


La tutoría es más que un asesoramiento profesional: consiste en descubrir al alumno sus puntos fuertes y débiles, sus buenos y malos hábitos, animarles, orientarles para que lleven a cabo su propio proyecto personal de vida. 
El profesor debe ayudar al alumno a establecer metas pequeñas y accesibles al final de cada sesión de tutoría.

sábado, 20 de diciembre de 2014

LA PERSONA HUMANA Y SU DIGNIDAD




         “Nuestra historia reciente se distingue por la indudable centralidad de la promoción de la dignidad humana contra las múltiples violencias y discriminaciones, que no han faltado, tampoco en Europa, a lo largo de los siglos. La percepción de la importancia de los derechos humanos nace precisamente como resultado de un largo camino, hecho también de muchos sufrimientos y sacrificios, que ha contribuido a formar la conciencia del valor de cada persona humana, única e irrepetible. Esta conciencia cultural encuentra su fundamento no sólo en los eventos históricos, sino, sobre todo, en el pensamiento europeo, caracterizado por un rico encuentro, cuyas múltiples y lejanas fuentes provienen de Grecia y Roma, de los ambientes celtas, germánicos y eslavos, y del cristianismo que los marcó profundamente, dando lugar al concepto de «persona». (…)


          Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos.”


PAPA FRANCISCO: 
Discurso al Parlamento Europeo. 
25 de noviembre de 2014








miércoles, 23 de abril de 2014

MOTIVACION Y EDUCACIÓN EN VALORES (...O VIRTUDES)

LA EDUCACIÓN EN VALORES PROTEGE A LOS ADOLESCENTES DE LA DEPRESIÓN

(...Y el viejo Aristóteles volvió a tener razón)


Pilar Quijada
(abc.es - 22 abril 2014) 

Por el contrario, los jóvenes cuyo cerebro se activa más con las recompensas inmediatas son más propensos al malestar psicológico.


La sensación de bienestar en los adolescentes, una potente vacuna contra la depresión, podría depender de la búsqueda de placer a través de valores tradicionales, como la familia, la cultura o la moralidad, frente a otras recompensas más inmediatas pero vacías de contenido y centradas en uno mismo, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El trabajo, liderado por Adriana Galván, experta en el cerebro adolescente de la Universidad de Los Ángeles (California), sugiere que los adolescentes cuyo sistema de recompensa cerebral responde más a actividades que favorecen la autorrealización tienen menor riesgo de experimentar síntomas depresivos a lo largo de la vida. Por el contrario, los jóvenes que prefieren actividades que conducen a una gratificación rápida pero carente de significado son más propensos al malestar psicológico.

Se trata del viejo dilema de la búsqueda de la felicidad a través del placer inmediato (hedonismo), potencialmente perjudicial, o a largo plazo y más saludable (eudaimonía) que planteaba ya Aristóteles en el siglo IV antes de Cristo. Aunque esta vez revisado por la neurociencia, que parece inclinar la balanza a favor de los argumentos del filósofo: El bienestar psicológico duradero se logra a través de las actividades con un significado y un propósito, como la ayuda a los demás, colaborar con la familia y en el cuidado de los hermanos, la expresión de la gratitud o la búsqueda de objetivos a largo plazo.

El cerebro de 39 jóvenes con una edad media de 17 años ha aportado las pruebas en un estudio de imagen cerebral que, según los autores, es el primero en relacionar el bienestar o el malestar mental con la predilección de lso adolescentes por las recompensas diferidas o inmediatas, respectivamente.

Mayor riesgo en la adolescencia

Los síntomas depresivos tienen un máximo precisamente durante la adolescencia, con un pico hacia los 17-18 años. Esto se debe en parte a que en los quinceañeros el sistema de recompensa cerebral, encargado de procesar el placer, muestra una activación mucho mayor que en niños y adultos, y especialmente cuando se asocia a conductas de riesgo. De ahí que en esta etapa de la vida la búsqueda de gratificaciones esté exacerbada y el riesgo de caer en hábitos inadecuados sea más elevado.

Sin embargo, argumentan los investigadores liderados por Galván, se sabe poco de cómo el cerebro responde a las diferentes formas de obtener placer en esa etapa de la vida, a pesar de que tiene importantes implicaciones en su bienestar psicológico futuro. Por eso se plantearon averiguar cómo la sensibilidad neural a las recompensas inmediatas o diferidas, ambas asociadas a la misma zona del cerebro, el estriado ventral, es capaz de predecir en la adolescencia la aparición de posibles síntomas depresivos en el futuro.

Y vieron que cuando esta zona del cerebro se activa más frente a actividades que proporcionan un placer centrado en uno mismo o frente a conductas de riesgo, la probabilidad de desarrollar síntomas depresivos aumenta con el tiempo. Sin embargo, cuando los jóvenes experimentan placer en comportamientos con un significado más altruista o bien orientados a la consecución de objetivos, el riesgo de malestar psicológico en el futuro se reduce.

Sistema de recompensa

La explicación podría estar en que la respuesta del sistema de recompensa a las actividades puramente hedónicas, centradas en uno mismo, no aporta estrategias para lograr un bienestar duradero. Ejemplo de estas fuentes de placer serían, la comida, los videojuegos o las compras, todas ellas capaces de crear adicciones cuando se recurre a ellas de forma patológica.

Por el contrario, cuando el placer proviene de actividades con algún fin social o personal podría estar reflejando una motivación dirigida hacia comportamientos que incrementan la sensación de autoestima y que no dependen tanto de factores externos sino intrínsecos a la persona.

Cambiar la intensidad de la respuesta cerebral de los adolescentes a las distintas fuentes de placer no es algo fácil, reconocen los autores, ya que puede depender de factores genéticos. Sin embargo, puesto que esta respuesta del sistema de recompensa depende del contexto, orientarles hacia actividades provistas de un significado, que proporcionan una sensación de autocontrol, competencia, pertenencia al grupo, conexión social y bienestar duradero, les ayuda a adquirir estrategias que garantizan una mejor salud psicológica y estabilidad emocional.