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sábado, 22 de junio de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (108)

ABANDONO ESCOLAR SESGADO

 


Uno de los temas endémicos y más sangrantes del sistema educativo español es el abandono escolar temprano. En 2023 el 13,6% de jóvenes de ambos sexos de 18 a 24 años no había completado la segunda etapa de Educación Secundaria (FP de Grado Medio, Bachillerato) y no seguía ningún tipo de formación. Somos, desde hace décadas, el país europeo con más abandonos escolares prematuros, en este momento emparejado con Rumanía.

Y no, como ya hemos señalado en alguna ocasión anterior, el problema no se resuelve regalando aprobados o pasando de curso gratis. Las carencias formativas no se arreglan con ello.

      Pero además hay algo que llama poderosamente la atención, aunque no se quiere reconocer en público, y es que este fracaso escolar afecta significativamente más a los chicos que a las chicas. España es también el país de la UE con mayor “brecha de género” en abandono escolar: el 17% de los chicos dejan prematuramente los estudios (el porcentaje más alto de la UE), frente al 9,7% de las chicas. Existen 7 puntos porcentuales de diferencia, una proporción que duplica generosamente la media europea. Además, la repetición de curso por parte de ellos es mayor en todas las etapas educativas. Y este es el hecho: el 70% del abandono escolar corresponde a los chicos y el 30% a las chicas. Es inquietante que un número creciente de adolescentes varones en España -casi 3 de cada 4 escolares que abandonan el sistema educativo antes de tiempo- se ven privados de una cualificación académica útil. Se ha llegado a afirmar que “hoy el fracaso escolar es masculino”. La frase es muy contundente, y se presta a titular en los medios. Pero el caso es que los medios, en general, callan… ¿Por qué?

            Los datos están recogidos en los informes PISA y en las Encuestas de Población Activa (EPA). Ya en 2011 el Consejo Escolar del Estado elevó al Ministerio de Educación una resolución en la que se instaba a que se indagase si existe un conocimiento científico riguroso sobre el llamativo fracaso escolar de los varones en el sistema educativo español. En la propuesta se insistía en que “los varones tienen más dificultades que las mujeres para prosperar en el sistema educativo, tienen más suspensos, repiten más, abandonan antes el sistema educativo y se gradúan en menos proporción que sus compañeras.” Y se añadía que “el menor éxito escolar de los varones se manifiesta curso tras curso, desde bastantes años atrás y por igual en toda la geografía española, en todos los niveles educativos y en todos indicadores de progreso relacionados con la promoción y la titulación.” La demanda cayó en el vacío.

            Pero hay más. Junto con los resultados mencionados, se aprecia una muy superior y preocupante tendencia entre los chicos varones a desarrollar conductas disruptivas, problemas de disciplina, comportamientos dominantes y abusivos, de acoso, de falta de habilidades para resolver conflictos de manera pacífica. Tres de cada cuatro expedientes disciplinarios en los centros escolares son de chicos. A los quince años la mayoría llevan un año de retraso respecto a sus compañeras. Y otro tema del que existe evidencia contrastada: en Europa las revueltas callejeras suelen estar protagonizadas por una agresividad y violencia que guarda una relación de causalidad con el abandono escolar de los varones. La pregunta que surge de inmediato es: ¿por qué el sistema educativo los ha dejado abandonados? 


(Publicado en el semanario La Verdad el 21 de junio de 2024)

lunes, 27 de mayo de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (104)

¿SEGREGAMOS…?

La Universidad se queja, seguramente con razón, de que el nivel con el que llega el alumnado de Bachillerato es cada vez más bajo. Se habla incluso de la posible extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 18 años. Pienso que el problema no es la extensión de la escolaridad obligatoria a los actuales 16 o a los 18. Es que obligamos a una talla única para todos y decimos que es lo democrático. 

Lo democrático -lo justo- es, más bien, ofrecer a los alumnos lo que puedan estudiar, lo que necesiten y quizá lo que quieran. Pero que de verdad estudien y aprendan. Si un alumno en 3º de Primaria no lee de manera fluida y con comprensión irá de mal en peor, estará sufriendo al ver que los demás entienden y él no, y su frustración puede dar lugar a comportamientos de desánimo, de agresividad o ambas cosas a la vez. 

Se pretende que todos reciban “la misma educación” para que no existan segregaciones y desigualdades. Y se piensa que todos aprenderán lo mismo si están juntos en el mismo escenario educativo atendidos por el mismo profesor… Pero si en un grupo con 25 o 30 alumnos muchos necesitan tareas, actividades, textos o estrategias didácticas diferentes por varias razones (dislexia, dificultad de concentración, problemas físicos y psíquicos, distinta procedencia o niveles de estudios previos, altas capacidades, etc.) esto no es en realidad “un” grupo y no hay profesor que lo consiga, o si quiera lo soporte, por mucho tiempo. 

Un alumno debe tener asimilado determinado nivel de conocimiento para poder enseñarle algo nuevo. Si no, el profesor tiene que empezar de cero constantemente, irá mucho más despacio y no contentará a todos porque muchos se aburrirán. Además, con estas condiciones los alumnos solo sabrán lo mismo si todos saben tanto como el que menos. Y esto no es equidad sino injusticia, fracaso del sistema educativo. Se habla de “no estigmatizar” al alumno, pero se le está abandonando. El alumno al que no se le ha ayudado a alcanzar su nivel de competencia educativa acumula resentimiento, humillación y una actitud violenta contra la escuela, sus profesores y compañeros porque es muy difícil aceptar esa situación.

Agrupar al alumnado solo según su edad dentro del mismo espacio educativo, no funciona. Hay que tener el valor de afirmarlo, aunque no resulte agradable de escuchar (ni de decir). La justicia, decían ya los griegos, no consiste en dar (o exigir) a todos lo mismo, sino dar (o exigir) a cada uno “lo suyo”, lo que le corresponde.

Entonces… ¿”segregamos”? Esto, como ha dicho Inger Enkvist, es enfocar la cuestión desde el punto de vista político. Si lo hacemos desde el punto de vista educativo la pregunta es: “¿Los alumnos aprenden en 3º lo que deben aprender? Si se tiene un alumno en 5º con conocimientos de 2º, ¿qué es lo justo, lo pertinente… lo posible?” Si se detecta en un alumno una dificultad en el aprendizaje, la respuesta educativa ha de ser lo más temprana posible. Si por “no segregarle, tratándole de manera diferente” no se hace nada, su fracaso escolar será más probable. 

Cuando en 3º/4º de primaria un alumno no ha aprendido a leer comprendiendo, tiene poco sentido, por ejemplo, esperar a 3º/4º de la ESO (cuando se realizan las pruebas PISA…) para implementar un Plan de mejora de las competencias lectoras para todos.

       (Publicado en el semanario La Verdad el 24 de mayo de 2024)