Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (164)

PARA MEJORAR LA CALIDAD DEL SISTEMA EDUCATIVO


Como ya hemos advertido, de nuestros pobres resultados en PISA y más allá (y acá) se desprende que la mejora de la calidad del sistema educativo ha de ir a la raíz y no quedarse en los síntomas. Por ello, lo primero que ha de tenerse en cuenta es hacia dónde se pretende ir, es decir el modelo de persona formada que buscamos para nuestros alumnos. 

Después, la sensatez reclama que se prioricen la educación primaria y la secundaria, ya que si los alumnos no adquieren una buena base es imposible obtener una buena calidad en los niveles superiores. 

Si se quiere que los alumnos se conviertan en agentes responsables y entusiastas de su propio conocimiento y mejora personal, deben ser: 

-Buenos lectores, que saben leer con fluidez y comprensión, que saben redactar textos coherentes y gramaticalmente correctos. 

-Personas con sentido de la honradez, que procuran ahondar en el conocimiento de sí mismos y del orden moral para actuar honestamente. 

-Personas cultas, preocupadas por adquirir las bases de una cultura general, con las claves de sentido adecuadas para interpretar el mundo e intervenir en él. 

Se ha dicho también que la manera más rápida de conseguir mejoras en un sistema educativo es permitir que las escuelas exijan esfuerzos y buena conducta a sus alumnos. Parece obvio, pero…

Si esto no se cuida, no se lograrán los objetivos fundamentales de la educación primaria, la enseñanza secundaria se convertirá en enseñanza primaria, y la universitaria en secundaria, y de este modo la sociedad no podrá contar con buenos ingenieros, profesores, abogados y médicos (ni políticos, ni economistas, ni psicólogos, etc.) con la calidad humana necesaria y en número suficiente, ya sean hombres o mujeres. 

Abundarán, en cambio, individuos -hombres y mujeres- que pensarán fundamentalmente solo en sí mismos, que buscarán medrar o pasar la vida con el menor esfuerzo posible rehuyendo el compromiso y el sacrificio, y buscando atajos constantemente, e incluso, si hace falta, haciendo trampas: “todo el mundo las hace, la clave es que no te pillen…” Dados a reivindicar sus derechos y olvidando sus deberes, a la espera de subsidios en lugar de apoyarse en sus propios méritos, en su esfuerzo para autosuperarse y en su perseverancia. En definitiva, mediocres (aunque lleguen a titularse como ingenieros, profesores, abogados, médicos, políticos, etc.)

Pero hay aún algo más esencial. ¿Más aún? Sí. Antes es preciso contar con profesores y profesoras, maestros y maestras, que tengan una conciencia muy clara de todo lo anterior. Que sean honestos, responsables, competentes y entusiastas, porque serán el espejo en que se miren sus alumnos. Difícilmente lograrán que estos alcancen metas que ellos no valoren y vivan.

Comparando PIAAC -investigación internacional sobre los conocimientos de los adultos- con PISA, Eric Hanushek, de la universidad de Stanford, afirma que los países que disponen de profesores de un alto nivel de lengua y matemáticas son los que logran alumnos con un alto nivel de conocimientos en estas materias. Resalta también la importancia del ambiente de los centros educativos para el trabajo del profesorado. Su conclusión es que si un país quiere subir en el ranking PISA debe empezar por disponer de profesores inteligentes y bien formados, que aman su trabajo. Para lograrlo, dice entre otras cosas, la profesión docente debe atraer a los jóvenes más valiosos.

 (Publicado en el semanario La Verdad el 6 de febrero de 2026)

lunes, 3 de junio de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (105)

DESTACADOS EN MEDIOCRIDAD

         


        En recientes artículos hemos señalado que el sistema educativo español muestra una llamativa y preocupante tendencia a la mediocridad. Son bastantes los aspectos en los que esto puede apreciarse, y uno de ellos, poco discutible, es el de los resultados en las evaluaciones PISA.

         El 5 de diciembre de 2023 se publicaron los resultados de PISA 2022, la prueba internacional que evalúa trianualmente en Matemáticas, Lectura y Ciencias a más de 70.000 estudiantes de 15 años de 81 países, 37 de los cuales forman parte de la OCDE, responsable de la prueba. 

            Los resultados obtenidos por nuestro país son los más bajos desde el año 2000 en Matemáticas y en Ciencias, con una importante caída de 12,4 y 12,1 puntos respectivamente; y con el segundo peor registro de la serie histórica en Lectura, en la que ha descendido 16,5 puntos.    

Matemáticas ha sido el área principal en esta edición, al igual que lo fue en 2012 y 2003. Aquí la puntuación de los estudiantes españoles en 2022 ha sido de 473 puntos, registrando el peor resultado desde 2012, e incluso desde el primer PISA centrado en Matemáticas, en 2003. El alumnado de nuestro país ha bajado su rendimiento desde los 484 puntos de 2012 a los mencionados 473 de 2022. Nuestros jóvenes tienen ahora menos competencias en Matemáticas que los estudiantes de su misma edad en 2003. Contrapunto: la puntuación de Singapur, la más alta, ha sido de 575 puntos; la de Macao, la segunda, de 552 puntos.  

La OCDE establece que 20-25 puntos de PISA equivalen a lo que un estudiante aprende durante un curso escolar (algunos países -normalmente los que salen peor parados- hablan de 30 puntos…, se entiende por qué).

            - La evolución (“involución”) de los resultados en Lectura entre 2018 y 2022 ha sido muy similar a la de matemáticas, con España, OCDE y UE registrando caídas muy pronunciadas que las sitúan en puntuaciones cerca de los 475 puntos. (Singapur, la primera, obtuvo 543 puntos; Irlanda y Japón, los segundos, 516 puntos). La conclusión es la misma, los estudiantes de 15 años tienen significativamente menos competencias lectoras que los estudiantes que realizaron PISA en su primera edición en 2000, centrada en lectura. Conviene advertir que en las pruebas PISA 2018 las calificaciones de los alumnos españoles en Lectura fueron tan irregularmente bajos que la OCDE consideró que no se podían tener en cuenta y España fue el único país que no apareció en la clasificación final de países. 

            - En cuanto a la evaluación en Ciencias, España ha mantenido los mismos registros que en PISA 2018, con 485 puntos, si bien el descenso de 2012 a 2022 ha sido de 12 puntos (Singapur, también la primera en este ámbito, ha obtenido 561 y Japón, segundo, 547). 

            El descenso general es muy significativo, así pues, pero especialmente en algunas regiones que hace una década eran punteras dentro del sistema español, singularmente Navarra, el País Vasco y Cataluña. 

            En Navarra, por ejemplo, el nivel de los alumnos en los tres ámbitos de conocimiento ha retrocedido el equivalente a más de un curso durante la última década: En lectura 31 puntos; en matemáticas, 24; y en ciencias, 25. En 2015 la Comunidad Foral ocupaba el primer lugar entre las comunidades españolas. Actualmente es la octava.

       (Publicado en el semanario La Verdad el 31 de mayo de 2024)

lunes, 27 de mayo de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (104)

¿SEGREGAMOS…?

La Universidad se queja, seguramente con razón, de que el nivel con el que llega el alumnado de Bachillerato es cada vez más bajo. Se habla incluso de la posible extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 18 años. Pienso que el problema no es la extensión de la escolaridad obligatoria a los actuales 16 o a los 18. Es que obligamos a una talla única para todos y decimos que es lo democrático. 

Lo democrático -lo justo- es, más bien, ofrecer a los alumnos lo que puedan estudiar, lo que necesiten y quizá lo que quieran. Pero que de verdad estudien y aprendan. Si un alumno en 3º de Primaria no lee de manera fluida y con comprensión irá de mal en peor, estará sufriendo al ver que los demás entienden y él no, y su frustración puede dar lugar a comportamientos de desánimo, de agresividad o ambas cosas a la vez. 

Se pretende que todos reciban “la misma educación” para que no existan segregaciones y desigualdades. Y se piensa que todos aprenderán lo mismo si están juntos en el mismo escenario educativo atendidos por el mismo profesor… Pero si en un grupo con 25 o 30 alumnos muchos necesitan tareas, actividades, textos o estrategias didácticas diferentes por varias razones (dislexia, dificultad de concentración, problemas físicos y psíquicos, distinta procedencia o niveles de estudios previos, altas capacidades, etc.) esto no es en realidad “un” grupo y no hay profesor que lo consiga, o si quiera lo soporte, por mucho tiempo. 

Un alumno debe tener asimilado determinado nivel de conocimiento para poder enseñarle algo nuevo. Si no, el profesor tiene que empezar de cero constantemente, irá mucho más despacio y no contentará a todos porque muchos se aburrirán. Además, con estas condiciones los alumnos solo sabrán lo mismo si todos saben tanto como el que menos. Y esto no es equidad sino injusticia, fracaso del sistema educativo. Se habla de “no estigmatizar” al alumno, pero se le está abandonando. El alumno al que no se le ha ayudado a alcanzar su nivel de competencia educativa acumula resentimiento, humillación y una actitud violenta contra la escuela, sus profesores y compañeros porque es muy difícil aceptar esa situación.

Agrupar al alumnado solo según su edad dentro del mismo espacio educativo, no funciona. Hay que tener el valor de afirmarlo, aunque no resulte agradable de escuchar (ni de decir). La justicia, decían ya los griegos, no consiste en dar (o exigir) a todos lo mismo, sino dar (o exigir) a cada uno “lo suyo”, lo que le corresponde.

Entonces… ¿”segregamos”? Esto, como ha dicho Inger Enkvist, es enfocar la cuestión desde el punto de vista político. Si lo hacemos desde el punto de vista educativo la pregunta es: “¿Los alumnos aprenden en 3º lo que deben aprender? Si se tiene un alumno en 5º con conocimientos de 2º, ¿qué es lo justo, lo pertinente… lo posible?” Si se detecta en un alumno una dificultad en el aprendizaje, la respuesta educativa ha de ser lo más temprana posible. Si por “no segregarle, tratándole de manera diferente” no se hace nada, su fracaso escolar será más probable. 

Cuando en 3º/4º de primaria un alumno no ha aprendido a leer comprendiendo, tiene poco sentido, por ejemplo, esperar a 3º/4º de la ESO (cuando se realizan las pruebas PISA…) para implementar un Plan de mejora de las competencias lectoras para todos.

       (Publicado en el semanario La Verdad el 24 de mayo de 2024)

miércoles, 8 de mayo de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (101)

 

URDIMBRE DE UNA PERSONALIDAD VALIOSA


El fin básico de una educación integral de la persona es desarrollar un carácter maduro, estable, fundado en virtudes, en hábitos que aportan entereza, generosidad, responsabilidad, amabilidad, hondura de pensamiento, honestidad... Es preciso fomentar para ello una creciente unidad interior, acorde con el orden y jerarquía de las capacidades naturales del ser humano y fruto de un efectivo autodominio personal. 

Platón distinguía dos clases de valentía: el coraje de emprender y el coraje de perseverar, y consideraba este último -cuando se orienta al bien- la coronación de la paideia, de la educación. Ciertamente, la constancia, la perseverancia en el bien, configura la urdimbre psicológica y moral de una personalidad valiosa. 

La perseverancia entraña espíritu de superación permanente, prontitud, asiduidad y regularidad en el trabajo personal y en la actividad colectiva; firmeza en las propias convicciones y compromisos y en la dedicación y organización del propio tiempo. Supone poner los medios precisos para llevar a cabo las propias decisiones y alcanzar lo que uno se ha propuesto a pesar de eventuales dificultades o pérdidas de motivación. Se trata, en fin, de concluir bien lo que se ha emprendido. Decía Víctor Hugo que es en la continuidad, en la perseverancia en la búsqueda del bien, donde se reconoce a un alma grande.

Muchas piedras extraordinariamente duras, con el tiempo, al ser arrastradas por la corriente del río acaban por pulir sus aristas y convertirse en cantos rodados, de superficie fina y formas redondeadas y suaves. Seguramente conocemos a personas, famosas o no, a quienes las dificultades les han ayudado a pulir su carácter, a forjar una rica personalidad, a vencerse a sí mismas y superarse: en el deporte, el trabajo, ante las dificultades o calamidades a que a veces trae la vida… 

¿Y cómo forjar este valor humano tan importante? Veamos algunas pistas:

1)    Entusiasmarse con ideales que alienten e impulsen a mejorar, a superarse y a coronar el esfuerzo personal.

2)    Querer pocas cosas pero de verdad. No hace falta tener ideas geniales, pero es imprescindible que las que uno tenga las realice. La sabiduría popular nos advierte de que “el que mucho abarca, poco aprieta”.

3)    No fantasear: realismo, no dejarse llevar por la imaginación, distrayéndose. Centrar nuestra atención en lo que estamos haciendo en el momento presente. “A cada día le basta su afán”.

4)    Asistir a los compromisos y actividades puntualmente, con asiduidad y regularidad, afrontar las tareas y deberes sin dejarse llevar de las ganas y las desganas.

5)    Terminar con esmero las actividades que se emprenden, apreciar el trabajo bien hecho, no por perfeccionismo sino como una mejor manera de ofrecer un servicio y un beneficio a otras personas.

6)    Paciencia, no desesperanzarse ante las dificultades. Volver a empezar, sin cansancio, tras los posibles fracasos o contrariedades.

7)    Tomar como modelos de conducta a personas que destaquen por su constancia y capacidad de superación; ayudarse de personas que por medio de la exigencia y el afecto nos estimulen a vencernos a nosotros mismos para “sacar nuestro mejor yo”, y a reavivar nuestro empeño si caemos.

Un ejemplo concreto: cultivar tempranamente el hábito lector frente al abuso de pantallas y dispositivos diseñados expresamente para engancharse a la inmediatez, para cambiar constantemente y en el fondo para fomentar la inconstancia y la superficialidad.

          (Publicado en el semanario La Verdad el 26 de abril de 2024)

miércoles, 8 de marzo de 2023

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (59)

     EL CREPÚSCULO DE LA VERDAD

 


Se ha instalado entre nosotros, incluso (¿sobre todo?) entre el profesorado, una suerte de relativismo vergonzante y romo que incita, no al clásico sapere aude (atrévete a saber) sino al ramplón "nadie tiene la verdad". 

Decía George Steiner en su libro Lecciones de los Maestros que los profesores han quebrantado su “juramento hipocrático” de buscar la verdad, de ofrecer honestidad en sus juicios arriesgándose a la impopularidad, según pide su vocación. Porque el primer servicio de un maestro debiera ser el servicio a la verdad. Evidentemente, no todos los profesores están en el caso, pero haberlos… haylos. Me temo que demasiados.

Añade Steiner que muchos “oráculos de opinión” que se nos imponen desde los medios de comunicación y muchos responsables de la educación (obedientes sumisos a aquellos oráculos), se dedican a rebajar a su audiencia y a sus alumnos a su nivel de mediocridad. 

Es un hecho que nos vemos expuestos a sedicentes gurús y pretendidos maestros que, más que servir a la verdad, pretenden seducir, generar adeptos para otras causas o para su propio ego. Por ello niegan la posibilidad de la verdad o la ocultan bajo los mil requiebros de las emociones, de la ocurrencia demagógica o de la transgresión fácil. En este terreno la falsa educación sexual prolifera, amparada por mentes huecas encaramadas al poder. 

Y es que la verdad (la realidad) ob-liga. Sí, la verdad nos hace libres, pero ata; como nos atan las leyes de la gravitación o los principios que que rigen la vida. Porque no es lo mismo ser libres que andar sueltos. 

Es preciso formar, seleccionar y respaldar a maestros que estén comprometidos con la verdad de las cosas y del ser humano. Que enseñen a leer en la realidad, en los libros, en los acontecimientos…, a pensar por uno mismo. Como afirmaba Julián Marías, no es concebible que se dé tanta importancia a quien escribe un libro (incluso si el libro merece la pena), y pase tan desapercibido el maestro que enseña a leerlo. 

Enseñar a leer y a pensar, sea cual sea el soporte y la situación, no es convertir al lector en un consumidor de lecturas, noticias y modas, sino en un creador de reflexiones dotadas de criterio. El conocimiento, o se integra en una constelación de significado o es un saber insignificante. Ese es el papel del maestro: aportar referentes para juzgar acerca de lo que vale y de lo que no; ayudar a configurar claves de discernimiento de las informaciones, a distinguir los datos de las opiniones, lo esencial de lo secundario, el pensamiento del "sensamiento”, la apariencia de la realidad.

La vida se banaliza en el momento en que desaparece la frontera entre lo sustantivo y lo adjetivo, entre lo valioso y lo trivial. Como consecuencia de esa banalización, en nuestra escuela actual se ha extendido una modalidad del “síndrome de Diógenes” (ese amontonar cacharros y basuras en casa sin ton ni son). Al estudiante se le exige que sepa casi nada de casi todo (cultura del zapping y del tik-tok). La superficialidad se ha hecho vocación.

Quizás alguien pensó que mostrando la casi infinita multiplicidad de opiniones y tendencias hoy a la moda, los alumnos sabrán elegir. Pero esta es la mejor forma de mover al escepticismo y a la nada. 

(Publicado en el semanario La Verdad, el 3 de marzo de 2023)

viernes, 3 de febrero de 2023

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (55)

EDUCAR Y VIVIR AL TUNTÚN



En 2023 conoceremos los resultados de la última edición del Informe PISA que lleva a cabo la OCDE para evaluar las competencias de los jóvenes de 15 años al final de su etapa educativa obligatoria. Las pruebas pretenden medir “la evolución del conocimiento y las habilidades de los estudiantes en un contexto de proliferación de las TIC, y su capacidad para responder a las demandas de un mundo en constante cambio”.

La anterior edición se centró especialmente en la competencia lectora, clave de todo aprendizaje. Los resultados mostraban en general carencias muy llamativas. España y Navarra en particular reflejaban un nivel preocupantemente bajo, ambas por debajo del promedio global; España en el puesto 23 del conjunto, y Navarra en el 14 de entre las 17 comunidades españolas. 

Se nos dirá tal vez que no es culpa de la educación que tenemos, sino de la deriva social generalizada. Pero la educación no puede limitarse a ser un reflejo de las carencias sociales y culturales del momento, y mucho menos ha de contribuir a ellas. 

Los responsables de desarrollar y aplicar las leyes tienen en su mano tomar decisiones tendentes ante todo a la formación integral de niños y jóvenes, en la cual la comprensión lectora es una de las claves principales. Los educadores pueden y deben hacer mucho también. Debe preocupar asimismo que los padres ofrezcan tiempo y dedicación a sus hijos para leer y jugar con ellos, para hablar, para escuchar... Y en PISA hay también algunos indicadores que lo confirman.

Hace no mucho escribía Susanna Tamaro sobre la dificultad de asumir la función paterna con relación a los hijos e hijas adolescentes. Lo que decía vale para todos los responsables de la educación:

“La generación que hoy se asoma a la pubertad (a menudo formada por hijos únicos de padres separados que trabajan todo el día) es quizá la primera criada por niñeras electrónicas: televisión, videojuegos, redes sociales... 

            (…) Hay soledad, demasiada soledad entre estos adolescentes. Una soledad poblada de contactos y amigos virtuales, de distracciones y solicitaciones sonoras. Han crecido en un desierto de valores que los vuelve confusos y aburridos. Se diría que ninguno ha rozado jamás su núcleo esencial, que ninguno se ha formulado preguntas fundamentales sobre el significado de la vida: “¿Quién soy?”, “¿por qué estoy aquí?”, “¿qué está bien y qué está mal?”.

            Instar a los adolescentes, a responder a estas preguntas es quizá el primer paso que los adultos podemos dar para restablecer en ellos aquellas nociones de dignidad e integridad que, al crecer, tendrán que conquistar si no quieren verse expuestos a la humillación de una vida vivida ‘al tuntún’.”

El problema principal hoy no es que todos tengan acceso a las nuevas tecnologías, que hablen varios idiomas, que se capaciten para integrarse en el sistema productivo o que desarrollen eficazmente una mayor ambición por enriquecerse. El mayor problema es que las grandes cuestiones de la vida se están quedando fuera de la educación. A esto contribuye la actual fiebre utilitarista y la postergación de las humanidades y la formación religiosa en las recientes leyes de Educación. Y si, además, nuestros chavales no saben leer bien… 

Sería terrible que la educación se haya convertido en un seductor espejismo en medio de un “desierto de valores”, “de una vida vivida al tuntún”.


      (Publicado en el semanario La Verdad el 3 de febrero de 2023)

lunes, 30 de enero de 2023

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (54)

LA INICIACIÓN A LA LECTURA EN EL HOGAR

 


El habito lector es cauce educativo para una vida rica en reflexión y valores humanos y por ello ha de cultivarse desde la primera infancia. En el ámbito familiar es de gran importancia la lectura de apego por parte de los padres ya desde el primer año; también que los padres lean, ellos mismos, habitualmente y con agrado, y que sus hijos les vean hacerlo, y que en el hogar se disponga de una biblioteca familiar que esté viva, formada con buenos libros, adecuados a las diferentes edades. 

Que un niño no sepa leer todavía no implica que no pueda disfrutar de las historias que se presentan en un libro; son los padres quienes hacen de intermediarios entre el cuento y él, facilitando que, a través de la expresión de las emociones que se narran y se comparten, el niño pueda interesarse en la lectura, en los valores y riquezas que esta aporta.

Es muy divertido iniciar este hábito con imágenes e ilustraciones y con la narración oral cuando son pequeños, para suscitar el asombro y el deseo de conocer, y facilitar así que lleguen paulatinamente a la lectura personal.

Contarle o leerle un cuento a un niño implica una actividad de apego y será uno de los momentos que atesore durante toda la vida, incluso de manera no consciente, ya que es un tiempo compartido y de dedicación exclusiva para él; así se fortalecen los lazos emocionales. El niño pequeño  aprende que es alguien valioso por ser “él” (o “ella”) mismo, ya que sus padres le dedican una atención expresa y con ello refuerzan la valoración incondicional de su persona.

Cuando, en efecto, una mamá le lee a su hijo se produce un encuentro muy íntimo, en el que su voz, la más próxima y cercana al bebé, lo acoge cariñosamente mientras narra historias, canta canciones… Cuando lo hace el papá, a su vez, se refuerza el sentimiento de autoestima por parte del niño o la niña.

La lectura en voz alta (leerles cuando son pequeños, antes de dormir, y más adelante, cuando han aprendido, hacer que ellos nos lean en voz alta) permite aprender a reconocer y a utilizar la entonación, favorece la ortofonía, ayuda a generar habilidades sintácticas y a adquirir estructuras de lenguaje culto. 

Es estupendo hablar con ellos sobre lo leído: poner palabras, suscitar preguntas, hacer pensar, ayudar a comunicar los propios sentimientos y conocer los de los padres, trasladarles referencias y criterios de discernimiento y de prudencia en el obrar… Muchos cuentos muestran cómo ciertos personajes afrontan situaciones complicadas, lo que permite que el niño adquiera confianza para poder superar obstáculos.

Por el contrario, que la lectura sea desplazada por la televisión u otras pantallas; que lo audiovisual -con su fuerza seductora pero emocionalmente anónima- arrebate esos momentos de intimidad lectora compartida entre padres e hijos pequeños, generará carencias emocionales y a la vez dependencias hacia los dispositivos digitales empobrecedoras a corto y largo plazo. 

Hemos de privilegiar el aprendizaje mediante la lectura reflexiva y el diálogo frente al aprendizaje audiovisual y el “picoteo adictivo” del mundo virtual. No se aprenden criterios y valores a través de las pantallas, sino a través del descubrimiento acompañado por una persona querida.


   (Publicado en el semanario La Verdad el 27 de enero de 2023)

martes, 24 de enero de 2023

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (53)

EL HÁBITO LECTOR, CLAVE DE LA EDUCACIÓN 

 



La palabra es el cauce del pensamiento, permite precisar, distinguir y por lo tanto comprender. A través de ella el mundo, también nuestro mundo interior, se nos muestra y se nos hace comprensible. 

Conocer la realidad exige una riqueza interior que resulta imposible sin una riqueza de lenguaje suficiente; esta es fundamental para desarrollar la reflexión, el espíritu de observación, el pensamiento reposado y profundo, matizado. 

La pobreza de recursos expresivos lleva a la falta de precisión y esta a la confusión, lo que conduce necesariamente a una simplificación del pensamiento y finalmente a no saber pensar, deducir, relacionar, contrastar, distinguir…, a no saber comprender, expresar ni expresarse; y, como consecuencia, hallarse a merced de eslóganes, estímulos, imágenes seductoras, reacciones emocionales incontroladas y falacias de todo tipo. 

Quizás, también, hemos sentido alguna vez el agobio del “lo sé, pero no lo sé explicar bien”, y eso indica un pensamiento aún confuso, no suficientemente destilado por la lectura. Sin embargo, no es lo mismo leer que saber leer. Pedro Salinas hablaba de la paradoja frecuente de “ciertos analfabetos que leen… sin saber”. 

Para saber leer es preciso adquirir el hábito lector, disfrutar leyendo y comprendiendo lo que se lee. Es adquirir un rico vocabulario, ciertamente, pero también captar más allá de las palabras, entre líneas e incluso en los silencios de quien escribe, verdaderas claves de sentido. Es entrar en diálogo con el autor y con los personajes. “Leemos, decía C.S. Lewis, para saber que no estamos solos”.

Porque, en efecto, el hábito lector, la lectura habitual de buenos libros, es una de las herramientas más útiles y gozosas para la maduración del pensamiento, para la educación de los afectos, para abrirse al conocimiento del mundo; también al propio mundo interior, pues “la palabra hace navegable el sentimiento” (J.A. Marina).

La iniciación y cultivo del hábito lector ha de ser una prioridad en la educación familiar, sobre todo ante la actual avalancha de lo audiovisual y lo virtual; y ello por varias razones:

a) Enriquece intelectual y moralmente: Estimula la imaginación, enseña a resolver problemas, cultiva la memoria, aporta riqueza de vocabulario, ayuda a conocer el mundo, enseña comportamientos y sentimientos, enseña a asombrarse, a comportarse, a valorar conductas, a conocer las consecuencias de las acciones, suscita preguntas e impulsa a saber más, enseña a pensar: razonar, deducir…

b) Suscita el aprecio por la belleza, se adquiere y se educa la sensibilidad hacia lo hermoso, lo bueno, lo heroico, lo original; y se induce a rechazar lo malo, lo injusto, lo feo…

c) Enseña a profundizar: frente a quienes viven en la superficialidad y no se asombran, no admiran, no valoran críticamente, no respetan, no agradecen, no ponen atención ni esmero en lo que hacen, viven a toda prisa…

d) Estimula la creatividad: se conocen historias, hechos asombrosos, se aprende a resolver problemas y afrontar situaciones diversas…

e) Fortalece la capacidad de interiorización. Estimula la reflexión, enseña a concentrarse, a escuchar, a admirar, a contemplar, a empatizar. Se aprende a “estar consigo mismo: intimidad, introspección, conocimiento de uno mismo, iniciación al juicio moral…

f) Y enseña a escribir. 


           Publicado en el semanario LA VERDAD el 20 de enero de 2023.


viernes, 20 de enero de 2023

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (52)

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA PARA APRENDER A VIVIR

 



Los padres son responsables de introducir a los hijos en el universo de los valores de sentido. Al dar la vida a sus hijos, adquieren el deber de guiarles en su trayectoria educativa mientras llegan a valerse por sí mismos de forma responsable.

Al educar a niños y jóvenes aspiramos a promover en ellos un modo de sentir y desear que sintonice con lo valioso. Dicho de otro modo, queremos que aprenden a distinguir con acierto entre el bien y el mal y que opten habitualmente por el bien. Platón sostenía que la educación consiste en “aprender a mirar”, es decir, en dirigir nuestra mirada, nuestra reflexión, hacia lo verdaderamente importante, a la verdad y no a la apariencia, al bien y no simplemente a lo que atrae, a la belleza que es el esplendor de la divinidad. 

Se trata de elevarse a la contemplación de lo esencial, por encima de lo que “me gusta o no me gusta”, “me apetece o no”, de intereses y ambiciones, de deseos conducidos por la codicia o las pasiones. En el fondo es la búsqueda de la verdad que nos hace libres.

Uno de los medios principales para cultivar esta capacidad de reflexión es el hábito lector. La lectura ejercita la imaginación, despierta la curiosidad, fomenta el interés y el aprendizaje. Cuando se convierte en hábito y se vierte sobre buenos libros, genera un proceso de reflexión que ayuda a desarrollar la capacidad de asombro, a plantearse preguntas y a configurar un criterio propio.

Las lecturas ayudan a interpretar el mundo que nos rodea y a dar un significado a los hechos cotidianos y a las encrucijadas que nos salen al encuentro a lo largo de la vida, sobre todo en los primeros años: normas, actitudes, valores, criterios de discernimiento, pautas de conducta, modelos humanos de comportamiento, expectativas vitales… 

La buena literatura -en particular la de los clásicos, que han superado el paso de tiempos y modas para alcanzar el valor de lo humano permanente- es capaz por sí misma de hacernos reflexionar mediante la fuerza misma del relato, invitándonos a analizar y valorar actitudes humanas, situaciones, modelos de comportamiento y referencias para el propio vivir.

Giovanni Sartori, en su obra Homo Videns. La sociedad teledirigida (1998), llamó tempranamente la atención sobre los efectos de la presente revolución multimedia. Advertía que esta revolución está transformando al homo sapiens, vinculado con la cultura escrita, en un homo videns, para el cual la palabra ha sido desplazada por la imagen, y las razones y argumentos por las reacciones emocionales. La primacía de la imagen, de los estímulos sensibles y del ritmo, de lo visible sobre lo inteligible, lleva a la superficialidad, a un ver sin entender. Lo audiovisual, afirmaba, aunque también presenta aspectos positivos, desencadena impresiones, reacciones emocionales que invitan a prescindir de la palabra, y con ella de la reflexión, de la elaboración y del examen de las razones. 

Así pues, en el seno familiar, donde se adquieren las primeras referencias acerca de lo nuclear de la vida, es preciso iniciar en el hábito lector y cultivarlo en los niños si queremos que aprendan a vivir de manera creativa, reflexiva y con sentido de la responsabilidad. A ello dedicaremos nuestras próximas reflexiones.

        (Publicado en el semanario La Verdad el 13 de enero de 2023)