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domingo, 9 de octubre de 2022

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (40)

EDUCACIÓN Y FELICIDAD


Quién diría que Dante nos ofrece pautas que pueden ser vividas en nuestro tiempo. En el fondo, después de siete siglos, sigue siendo de lo más actual: exige la travesía a través del pecado y de la muerte hacia esa alegría más elevada y plena que llamamos felicidad.

Dante también afirma que hemos recibido la vida para darla, pero que ese don exige una esperanza que vaya más allá de este mundo y que atraviese su oscuridad. “Perdido en una selva oscura…” es como empieza La divina comedia. La angustia, como una sed despiadada, nos aprieta la garganta en algunos momentos difíciles; pero, es el signo, viene a decir el poeta florentino, de que estamos hechos para la alegría, para la vida. 

Si no estuviéramos hechos para la fuente, nuestra sed no sería tan acuciante. Necesitamos una esperanza que atraviese la oscuridad, una vida que sea más fuerte que la muerte, una certeza acerca de lo que merece más la pena, que permanezca y sea fecunda, que nos impulse hacia lo mejor de nosotros mismos, que ofrezca una revelación en medio de la oscuridad que a menudo nos rodea.

De manera creciente, nuestros alumnos llegan a clase contagiados por la pandemia del nihilismo y no se les ofrece más que una visión del hombre que oscila entre el mono evolucionado y el consumidor de espectáculos, que no busca otra redención que la de la técnica, el culto al planeta y la disolución en el todo cósmico, y frente a la angustia de una vida a la que no ve ningún sentido sólo dispone del sedante de una diversión frenética y adictiva. Pero la diversión, como ya observaba Pascal, “nos impide pensar en nosotros mismos, nos entretiene y nos hace llegar insensiblemente a la muerte”.

Nuestras clases pretenden ser trampolines para la empresa y talleres de una servil ciudadanía, pero corren el riesgo de convertirse en plantaciones de desesperanza. “Queremos que nuestros alumnos sean felices”, nos dicen. Pero en general son clases que no tienen nada que decir ante la muerte, que no tienen nada mejor que ofrecer frente a la amargura nihilista. 

El pensador francés Fabrice Hadjadj, ante la pregunta “¿qué educación puede conducirnos a la felicidad?”, afirma: “la pregunta por la felicidad produce tanto miedo que inmediatamente hacemos un esfuerzo por reducirla a la cuestión del bienestar.” Y así, concluye, la hacemos insignificante, la convertimos en un mero estado subjetivo y abstracto, en algo inofensivo que comienza con la ataraxia -nada de estresarse, por favor, nada merece tanto la pena realmente y el amor no existe-, continua con la anestesia -evitemos el dolor y la frustración como sea- y acaba con la eutanasia. Y fin.

Pero el caso es que la pregunta por la felicidad subsiste en lo íntimo del ser humano y la propia vida sirve como “prueba del algodón”, porque no vale cualquier respuesta. La felicidad es verdadera si colma lo específico del ser humano, “y no, como dice también Hadjadj, lo que tiene en común con el cerdo”.

Una educación que mira realmente hacia la felicidad es la que se toma en serio la dimensión personal del ser humano, a quien solo puede colmar una vida basada en la verdad y en el amor. Por cierto, eso Dante también lo vio.

     (Publicado en el semanario La Verdad el 30 de septiembre de 2022)

 

viernes, 21 de diciembre de 2012

TODO ERA MUY BUENO

Una maravilla de luz y de sonido ante 
la belleza de la creación... 
Paz.
Disfrutadlo, amigos

(pinchad en el enlace:)



"La criatura debe alabar al Creador, pero el libro del Génesis nos revela que el Creador alabó en primer lugar a su criatura. Y varias veces, como si una sola no bastara. En fin, ante su obra acabada, concluyó que 'todo era muy bueno', por eso santificó el séptimo día con un reposo que debe ser el eco de ese reconocimiento. ¿Habrá sido destruido todo después del pecado? Los dones del Señor se dan sin arrepentimiento. Aun herida, esta tierra es bella.

"...Resulta que eso es lo que produce siempre la experiencia de las bellezas de aquí abajo: cierta alegría y al mismo tiempo un sentimiento de exilio. La belleza tiene 'la capacidad de herirnos en el momento mismo en que nos encanta con su plenitud y su dulzura sin igual' (M. Cagin). Son las cosas, en su presencia misma, las que nos sugieren un más allá. La realidad creada está en tensión, por naturaleza, bajo nuestras miradas. Nunca está más cercana que cuando nos remite al infinito. Amarla es también, por lo tanto, amar a su fuente, es también desear esa fuente inaccesible.


"Una Providencia baña todo el universo material. El que la sabe admirar es llevado a confiar en ella. Ha sacado el mundo de la nada, ¿cómo no iba a tener la fuerza de sacar nuestros cuerpos de la tumba? Nuestra esperanza en la otra vida se apoya en nuestro asombro ante esta vida, que es su germen. Nuestra disposición al martirio procede de nuestra admiración ante una brizna de hierba.


  'Sentir la belleza de una cosa, como lo hacemos sin que nada nos prepare y menos aún nos obligue a ello, es experimentar que resplandece más allá de sí misma; es experimentar, al final de los finales, que esa cosa abre algo, para no acabar ya nunca... Por ella podría comenzar la preparación del cielo más alto. En la misma tierra, que ya no se abriría solamente a golpes de pala para las tumbas'. (Ph. Jacottet)"


(F. Hadjadj: Tenga usted éxito en su muerte. 

Nuevo Inicio, Granada. Págs. 138-148)



jueves, 6 de diciembre de 2012

UNA ESPERANZA QUE ROMPE MI ORGULLO

UNA ESPERANZA QUE ROMPE MI ORGULLO

(Fabrice Hadjadj: Tenga usted éxito en su muerte
Nuevo Inicio, Granada, 2011, pág. 81)

     "Deseo la felicidad, pero mi muerte y mi impotencia me muestran que yo no podría procurármela por mí mismo: tengo que esperarla de otro. Y ese otro no puede ser solamente otro hombre, tan limitado y falible como yo. Tengo que apelar a una potencia de lo alto. El tiempo me lleva a la paciencia y a la plegaria. La esperanza a que me obliga remite de mí mismo a una alteridad radical: es una esperanza que rompe mi orgullo y que me invita, desde ahora, a abrirme a los demás y, por encima de todo, al Otro salvador. No lo digo por ser judío. Tampoco por ser cristiano. Es un hecho real. O mejor, es que la realidad es judeocristiana. Yo no tengo nada que ver. Intenté, en otro tiempo, hacer que se pareciera a mis mejores sentimientos, convertirla al agnosticismo. No tuve éxito."


NOTA: Fabrice Hadjadj (Nanterre, Francia, 1971), de padres de ascendencia judía e ideología maoísta. En su juventud se acercó al pensamiento de Nietzsche. Convertido al catolicismo en 1998, se dice a veces "un judío de nombre árabe y de confesión católica". Es uno de los filósofos más leídos -y más lúcidos- del panorama actual.

EPICURO Y GABRIEL MARCEL, DOS POSTURAS ANTE LA MUERTE

DOS POSTURAS ANTE LA MUERTE

(Tomado del libro de 
Fabrice Hadjadj: Tenga usted éxito en su muerte.
Nuevo Inicio, Granada, 2011, págs. 67 y 73)



     Dice Epicuro que la muerte no debe inquietarnos... "Mientras nosotros vivimos la muerte no ha venido... y cuando ha venido ella, ya no vivimos nosotros. Así, la muerte ni es contra los vivos ni contra los muertos; pues en aquéllos todavía no está, y en éstos ya no está." (A Meneceo) Tras esto, Epicuro se burla de los temores infundados de la multitud. Pero, al parecer, la multitud se ha hecho epicúrea a este respecto. Tiende a negar la muerte como algo que no nos concierne mientras vivimos, aun cuando nos rodee por todas partes. (...)

    Escribe Gabriel Marcel: "Lo que cuenta es la muerte de los que amamos." (Presencia e inmortalidad, 10/18) El hombre no es solamente el animal que se vuelve hacia el porvenir, es también el animal hecho para el amor y la comunión. Por el amor, nuestra alma está intencionalmente más en el ser amado que en nuestro propio cuerpo. Así que amar es, en cierta manera, morir a uno mismo para vivir en el amigo; y perder a ese amigo es sufrir su misma muerte. Su muerte se convierte en la mía, una muerte viva que yo llevo aquí abajo, más dolorosamente que él, tal vez. De esa muerte no se puede decir que no sea nada. No se puede decir que que cuando ella está ahí nosotros ya no estamos.

     ...En esa multitud denigrada por Epicuro, ¿cuántos no estarán dispuestos a entregar su vida por salvar la de sus hijos o la de sus padres? Mueren a cada momento, no sólo porque saben que la muerte está cerca, sino porque temen la muerte del prójimo. Y esa manera de estar muriendo ya no tiene nada de morboso. Es la afirmación más fuerte de la vida, la más viva, pues es la más amante.

MUNCH: Muerte en la alcoba.

domingo, 2 de diciembre de 2012

CARPE DIEM Y ESPERANZA


(Cita del magnífico libro de Fabrice HADJADJ: Tenga usted éxito en su muerte. 
Ed. Nuevo Inicio, Granada, 2011, págs. 63-4)

"...No puedo coger el día ('carpe diem') verdaderamente más que si asumo una historia y conservo una esperanza. Ese paisaje que está ante mí, por ejemplo, con esos pinos, con su río, su puente del siglo XV, lo saboreo mucho más si lo sé impregnado de toda la aventura de la tierra de Francia y de Provenza, surcado por nuestros ancestros y nuestros contemporáneos, tembloroso todavía por el paseo que acabo de dar con mi hija Esther. Y lo saboreo todavía más si, proyectándome en el provenir, percibo su fuerza y su fragilidad, la esencia que ofrece a los incendios, por una parte, pero también esa especie de anticipo de un país nuevo y eterno que aflora en su belleza.

   Lo mismo pasa con una mujer: el abrazo es más fuerte si se vive en el coronamiento de una historia común, que entrelazaba los destinos, pero también en la acogida de lo que el porvenir reserva todavía de pruebas y de alegrías donde apoyarse el uno en el otro. Anticipar la muerte no hace que el abrazo sea menos profundo. Esa hora es más preciosa por aparecer más rara, como arrancada de la nada: el cuerpo que toco se convierte en una especie de relámpago palpable, tanto más cegador por cuanto que está a punto de desaparecer. Pero aún más fuerte es anticipar, no sólo la muerte, sino también la resurrección: el cuerpo que toco, prometido a la gloria, me da ya en esperanza el acariciar lo eterno, rozar la gloria de Dios. Una pareja que cree en la resurrección de la carne conoce goces que el libertino no imagina."