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lunes, 9 de febrero de 2026

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (164)

PARA MEJORAR LA CALIDAD DEL SISTEMA EDUCATIVO


Como ya hemos advertido, de nuestros pobres resultados en PISA y más allá (y acá) se desprende que la mejora de la calidad del sistema educativo ha de ir a la raíz y no quedarse en los síntomas. Por ello, lo primero que ha de tenerse en cuenta es hacia dónde se pretende ir, es decir el modelo de persona formada que buscamos para nuestros alumnos. 

Después, la sensatez reclama que se prioricen la educación primaria y la secundaria, ya que si los alumnos no adquieren una buena base es imposible obtener una buena calidad en los niveles superiores. 

Si se quiere que los alumnos se conviertan en agentes responsables y entusiastas de su propio conocimiento y mejora personal, deben ser: 

-Buenos lectores, que saben leer con fluidez y comprensión, que saben redactar textos coherentes y gramaticalmente correctos. 

-Personas con sentido de la honradez, que procuran ahondar en el conocimiento de sí mismos y del orden moral para actuar honestamente. 

-Personas cultas, preocupadas por adquirir las bases de una cultura general, con las claves de sentido adecuadas para interpretar el mundo e intervenir en él. 

Se ha dicho también que la manera más rápida de conseguir mejoras en un sistema educativo es permitir que las escuelas exijan esfuerzos y buena conducta a sus alumnos. Parece obvio, pero…

Si esto no se cuida, no se lograrán los objetivos fundamentales de la educación primaria, la enseñanza secundaria se convertirá en enseñanza primaria, y la universitaria en secundaria, y de este modo la sociedad no podrá contar con buenos ingenieros, profesores, abogados y médicos (ni políticos, ni economistas, ni psicólogos, etc.) con la calidad humana necesaria y en número suficiente, ya sean hombres o mujeres. 

Abundarán, en cambio, individuos -hombres y mujeres- que pensarán fundamentalmente solo en sí mismos, que buscarán medrar o pasar la vida con el menor esfuerzo posible rehuyendo el compromiso y el sacrificio, y buscando atajos constantemente, e incluso, si hace falta, haciendo trampas: “todo el mundo las hace, la clave es que no te pillen…” Dados a reivindicar sus derechos y olvidando sus deberes, a la espera de subsidios en lugar de apoyarse en sus propios méritos, en su esfuerzo para autosuperarse y en su perseverancia. En definitiva, mediocres (aunque lleguen a titularse como ingenieros, profesores, abogados, médicos, políticos, etc.)

Pero hay aún algo más esencial. ¿Más aún? Sí. Antes es preciso contar con profesores y profesoras, maestros y maestras, que tengan una conciencia muy clara de todo lo anterior. Que sean honestos, responsables, competentes y entusiastas, porque serán el espejo en que se miren sus alumnos. Difícilmente lograrán que estos alcancen metas que ellos no valoren y vivan.

Comparando PIAAC -investigación internacional sobre los conocimientos de los adultos- con PISA, Eric Hanushek, de la universidad de Stanford, afirma que los países que disponen de profesores de un alto nivel de lengua y matemáticas son los que logran alumnos con un alto nivel de conocimientos en estas materias. Resalta también la importancia del ambiente de los centros educativos para el trabajo del profesorado. Su conclusión es que si un país quiere subir en el ranking PISA debe empezar por disponer de profesores inteligentes y bien formados, que aman su trabajo. Para lograrlo, dice entre otras cosas, la profesión docente debe atraer a los jóvenes más valiosos.

 (Publicado en el semanario La Verdad el 6 de febrero de 2026)

miércoles, 4 de febrero de 2026

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (163)

¿QUÉ ESTÁ FALLANDO EN EL SISTEMA EDUCATIVO?

 


            En ocasiones anteriores ya nos referimos al informe PISA, la prueba educativa más importante del mundo, promovida por la OCDE. En ella se mide la capacidad de los jóvenes de 15 años para aplicar sus conocimientos a la práctica.

            En el último informe, publicado en 2023, España obtuvo sus peores resultados desde el año 2000, cuando se realizó la primera edición. El próximo es el de 2025, cuyas pruebas se aplicaron en la primavera pasada a unos 40.000 alumnos en nuestro país. Sus resultados se esperan en diciembre del 26, incluyendo las habituales competencias troncales de Ciencia, Matemáticas y Lectura comprensiva: 

  • Competencia Matemática: Mide el razonamiento matemático y la capacidad de utilizar conceptos, procedimientos y datos para describir y predecir fenómenos.

  • Competencia Científica: Es el foco central de la edición 2025. Evalúa la capacidad de explicar fenómenos científicamente, interpretar datos y pruebas de forma crítica y evaluar información científica. Se explora también la relación del estudiante con el medio ambiente.
  • Competencia Lectora: Evalúa la comprensión, uso y reflexión sobre textos escritos para alcanzar metas propias y participar en la sociedad.

     Junto a ellas se incorpora en esta edición una nueva competencia: Aprendizaje en un Mundo Digital, así como Lengua extranjera (Inglés), para medir el dominio en comprensión lectora, comprensión oral y expresión oral. También se analizan Factores socioeconómicos (entorno en el hogar y el apoyo familiar) y Actitudes y motivación (interés de los alumnos por el aprendizaje y su bienestar emocional).

Los responsables de la política educativa en España han promovido algunas iniciativas para mejorar los síntomas (programas de lectura comprensiva y razonamiento matemático) pero no la raíz profunda del descalabro de nuestro sistema educativo, empezando por cambios drásticos en la política educativa misma y en la legislación (lastradas por las ideologías que promueven y por una tendencia sistémica a la mediocridad), y siguiendo por el cuidado de la calidad humana y docente del profesorado, así como por las condiciones en las que se obliga a este a desempeñar su labor.

            Recopilando distintos informes y análisis -incluyendo los de la propia OCDE-, se han apuntado algunos retos principales para el sistema educativo español en 2026:

  1. Mejorar la comprensión lectora: Tras los bajos niveles detectados, se busca reforzar la lectura crítica y la capacidad de procesar información en contextos complejos.
  2. Reforzar las competencias en Matemáticas y Ciencias: Se plantea mejorar el razonamiento lógico y la resolución de problemas, áreas que sufrieron caídas significativas en los últimos informes.
  3. Adaptación al mundo digital: PISA 2025 incorpora por primera vez la competencia de "aprender en un mundo digital", lo que obliga a integrar la tecnología no solo como herramienta, sino como parte del aprendizaje significativo. 

Pero ha llamado también la atención que varios expertos hayan propuesto otros dos más, olvidados por la administración educativa, y que van más allá de lo sintomático:

  1. Devolver la autoridad al docente: Es prioritario restaurar el liderazgo y la capacidad de gestión del profesor en el aula para combatir el desinterés de los alumnos y mejorar la disciplina.
  2. Reducción de la burocracia y apoyo a la docencia: Aliviar la sobrecarga administrativa de los profesores para permitirles centrarse en la formación académica, la innovación metodológica y la atención a la diversidad de niveles de aprendizaje, lo que empieza por una interacción personal más estrecha y formativa con el alumnado. 

(Publicado en el semanario La  Verdad el 30 de enero de 2026)

miércoles, 12 de febrero de 2025

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (129)

“APUNTA ALTO, TRABAJA DURO”. 

EL ÉXITO EDUCATIVO DE ESTONIA (y III)

 


Muchos indicadores revelan que Estonia 'cree' de verdad en la educación. Tras escapar del yugo soviético, este pequeño país, partiendo de una situación social y económica muy adversa, apostó por la digitalización y por la mejora del sistema educativo, centrándose en tres asuntos principales: 1) que las leyes educativas fueran realistas y eficaces, 2) la reforma de los currículos para centrarlos en lo esencial y 3) la formación del profesorado.

Ya el primer Informe McKinsey, de 2007 (“Cómo hacen los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos”), apuntó a que la calidad de un sistema educativo depende sobre todo de la calidad del profesorado. Estonia es un buen ejemplo de ello. Formar excelentes profesores es asegurar la excelencia del sistema.

Los profesores estonios son preparados para desarrollar el pensamiento analítico y crítico de los alumnos, así como el pensamiento sistémico, la comprensión global y la capacidad de tomar decisiones éticas. La ética, en particular, se está convirtiendo en un aspecto fundamental en un entorno rico en tecnología como el que se ha instaurado en Estonia. Un objetivo fundamental en todas sus escuelas es el desarrollo de esta “habilidad”.  Con otras palabras, asumir la virtud de la prudencia como objetivo educativo básico.

Desde la época soviética había escuelas que enseñaban en ruso, pero los datos demuestran que la inmersión obligatoria en una lengua no materna en comunidades bilingües perjudica el aprendizaje. Esto se ha convertido en una prioridad para las autoridades educativas, porque no hablar con fluidez estonio, la lengua común, está siendo un obstáculo para el rendimiento de los estudiantes y para su futuro. Por ello se está intensificando el aprendizaje de la gramática y el uso vehicular de la lengua estonia.

Como contraste, frente a un sistema que ha asumido como lema “Apunta alto, trabaja duro” -es decir, aspiremos a la excelencia y valoremos el esfuerzo en el aprendizaje-, Gregorio Luri, ante la tendencia observada en sucesivos informes PISA, lamentaba que “nuestro sistema (el español) genera más deficiencia que excelencia, desde 2009 los alumnos excelentes están disminuyendo y los más rezagados, aumentando. Un 28%, es decir, casi un tercio, están en las franjas de abajo, y un 5% en las franjas de arriba”. 

        Lamentaba también Luri que “los docentes sufren una carga burocrática absurda” en nuestro país. El afán controlador de las administraciones educativas, impulsado por el actual marco legislativo, obliga al profesorado a dedicar casi la mitad de su horario efectivo a un papeleo atosigante. 

        Si a esto se añade la avidez política por adoctrinar ideológicamente al alumnado se comprende también lo que afirma el profesor navarro: “¿Dónde está la clave del éxito educativo? , le pregunté a un político de Singapur. Me contestó: 'En que cada docente sepa en cada momento por qué hace lo que hace'. Parece obvio, pero no lo es. A un profesor coreano le pregunté lo mismo y me dijo: 'Si un alumno en Corea presenta deficiencias de comprensión lectora (el 8% de los alumnos de 15 años) concluimos que su instrucción ha sido deficiente. Mientras, en España (donde se da un 20% ), lo enviáis al psicólogo'. Es decir, cuando hay problemas echamos balones fuera”, concluye. Sin embargo, añade, en España hallamos notables excepciones; nos fijamos mucho en otros países: “No hay que ir a Finlandia, que hoy es un juguete roto, sino a Soria, Valladolid y Burgos…”

(Publicado en el semanario La Verdad el 7 de febrero de 2025)

lunes, 3 de febrero de 2025

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (128)

«APUNTA ALTO. TRABAJA DURO»: EL ÉXITO EDUCATIVO DE ESTONIA (II)

 


            El éxito escolar de Estonia ha llamado la atención de los expertos. Contrasta con el tono mediocre instalado mayoritariamente en los países de la OCDE, sobre todo en los sistemas educativos de Occidente, entre los que se encuentra el español. De ahí que nos detengamos en destacar algunas claves que marcan esta diferencia.  

           En Estonia no se pierde el tiempo discutiendo si hay que centrarse en los contenidos o en las competencias. Se apuesta por ambos tipos de conocimiento sin detrimento de ninguno. El currículo nacional establece competencias generales que los niños deben adquirir a determinadas edades, como habilidades matemáticas específicas, junto con competencias sociales y digitales generales. 

Hay alrededor de un 10 por ciento de escuelas concertadas. Estas reciben la misma asignación que otras escuelas para sus gastos, pero además los padres pueden aportar recursos hasta cierto nivel. Pueden tener una orientación especial o una pedagogía diferente y son apreciadas por ofrecer alternativas, que sirven de estímulo general. Todos suman.

El plan de estudios común es exigente. La autonomía organizativa y curricular de los centros (profesorado, directores, familias) es moderada por la existencia de pruebas diagnósticas después de cuarto y séptimo grado, y de exámenes nacionales obligatorios después del noveno. Tras el Bachillerato, hay una reválida, básica para la admisión a la Universidad.

Estonia apostó por la digitalización a todos los niveles cuando logró su independencia de la URSS. Sin embargo, el plan de estudios no prescribe metodologías ni herramientas específicas, como ChatGPT u otras, para alcanzar estas competencias. La decisión sobre cómo integrar estas tecnologías en el aula se deja al criterio de los profesores.

Como en la mayoría de los países europeos, Estonia tiene escasez de profesores. La población está disminuyendo lentamente y los salarios de los profesores no podían ser muy elevados, por lo que era difícil atraer a los mejores estudiantes y contratar más y mejores maestros. Sin embargo, ser maestro ha sido visto históricamente como una contribución esencial a la nación y las autoridades se propusieron hace una década invertir esfuerzos en la calidad de la formación del profesorado y en que crezca aún más la consideración social hacia su desempeño. 

Esta formación sigue pautas tradicionales, apostando por lo esencial: rigor en el conocimiento de las distintas áreas de conocimiento y en competencias didácticas para hacer más eficaz y significativo el aprendizaje. El modelo curricular estonio hace hincapié en la autonomía de los profesores y en su alta cualificación. Por puro sentido común se ha dejado al margen toda contaminación ideológica. 

Confiar en los profesores implica darles autonomía pero también dotarles de las competencias y conocimientos necesarios. Se da más importancia a la formación del profesorado en competencias digitales en lugar de imponer a las escuelas instrucciones de arriba abajo sobre las herramientas digitales. Este enfoque garantiza que los profesores también sean responsables y estén bien preparados para usarlas de forma eficaz.

            Y no es de poca importancia otro matiz: Las herramientas digitales y la IA se utilizan para liberarlos en lo posible de las tareas rutinarias y administrativas. Las autoridades tienen muy claro que la burocracia no puede asfixiar ni distraer al maestro de su tarea principal: la transmisión eficaz de conocimientos y el apoyo al esfuerzo del alumnado. 

(Publicado en el semanario La Verdad el 31 de enero de 2025)

sábado, 25 de enero de 2025

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (127)

 «APUNTA ALTO. TRABAJA DURO»:  EL ÉXITO EDUCATIVO       DE ESTONIA (I) 

                  

El sistema educativo español, lastrado por una clara ideologización y un igualitarismo engañoso, se ha sumergido en los últimos tiempos en la mediocridad, como atestiguan los informes internacionales. Estonia, en cambio, ha ido escalando hasta el tercer puesto en PISA 2022, tras China y Singapur, y es el país de la OCDE en el que el origen socioeconómico de los estudiantes tiene menos impacto en su rendimiento. Por ello quizás sea ilustrativo destacar las claves que inspiran y mueven la educación en el pequeño país báltico.

Estonia es un ejemplo de cómo, sin disponer de elevados presupuestos, se puede mejorar si se acierta con las verdaderas claves, empezando por la explícita voluntad de mejora y la aplicación de medidas consecuentes. 

Pues bien, lo primero ha sido impulsar un entusiasmo compartido. Se ha establecido un lema que impulsa e impregna el sistema educativo: «Apunta alto. Trabaja duro». Con otras palabras, Buscar la excelencia y apostar por el esfuerzo.

    Sus prioridades han llevado este espíritu a las leyes educativas, a los currículos y a la formación del profesorado, dejando fuera toda pretensión ideológica. Se trata en el fondo de invertir en el potencial humano, de exigir a los alumnos mediante la actitud, exigente también, de un profesorado moral y socialmente prestigiado.

Educar a las personas ha sido la clave del éxito en Estonia. Tras librarse de la ocupación soviética y partiendo de una situación económica precaria, apostó por la educación. La nación cuenta con una arraigada historia en la que las escuelas son el núcleo en torno al cual se desarrollan las comunidades. El sistema educativo ha evolucionado a partir de un planteamiento de base comunitaria, a diferencia de muchos países en los que el Estado ha sido el principal artífice. 

En Estonia, «enseñanza centrada en el alumno» significa que los alumnos reciben la educación más eficaz posible. Las responsabilidades educativas no emanan del poder del Estado sino de las pequeñas comunidades locales y regionales; las decisiones se toman lo más cerca posible de los estudiantes. Lo que el profesor pueda decidir en materia educativa debe ser decidido por él, como la compra de libros o el recurso a la tecnología o a la inteligencia artificial. Otras decisiones recaen en el director, luego en las autoridades locales, después en la región y finalmente en el Estado. Las decisiones concretas se toman predominantemente de abajo a arriba, en lugar de ser dictadas desde el poder central. Este enfoque permite a los educadores adaptar los métodos y herramientas pedagógicos a sus necesidades específicas en lugar de esperar las órdenes y los recursos del ministerio. 

Las metas están determinadas por un ambicioso plan de estudios y por los niveles de exigencia compartidos por el profesorado y las familias: «Apunta alto. Trabaja duro»... El currículo es explícito en requerir que los padres apoyen el aprendizaje de sus hijos. El nivel general viene dado por dos pruebas de nivel en 4º y 7º curso y por exámenes nacionales al acabar el 9º y Bachillerato.

La transformación tecnológica ha tenido un importante papel, pero siempre en función de las personas y de las decisiones del profesorado, no de la planificación estatal, que se rehúye por sistema, sobre todo tras la experiencia de los años bajo la ocupación soviética. 

(Publicado en el semanario La Verdad el 24 de enero de 2025)

viernes, 10 de enero de 2025

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (125)

EXIGENCIA Y AUTORIDAD AL EDUCAR

 

En nuestra sociedad del bienestar se cree a menudo que el alumno debe ser educado como si estuviera sentado cómodamente en un sillón frente a una pantalla que le ofrece estímulos agradables. Pues bien, Estonia obtuvo el tercer lugar en las pruebas PISA 2022 -solo por detrás de China y Singapur-. En el pequeño país báltico el lema del sistema educativo es:  "Apunta alto. Trabaja duro".

En otra ocasión hablaremos con más detalle del sistema educativo estonio. Hoy vamos a incidir en que exigencia y autoridad son esenciales en todo educador, en línea con lo que venimos diciendo. Y no está de más repetir que no se trata de ser duro ni inflexible.

La autoridad -autoridad moral, no mero poder o coacción- es la seguridad y la certeza que transmite una persona cuando obra rectamente, pone lo mejor de sí misma y se hace digna de confianza para otras. Es el ascendiente que acompaña al educador, al médico, al buen político, al amigo verdadero. No se impone por la fuerza, sino por el saber, la coherencia y la generosidad. Su manera de ser y de tratar invita a escucharle, a hacerle caso. Y así suscita la confianza y el seguimiento. Solo desde la autoridad moral se puede presentar la exigencia de “apuntar alto” y “trabajar duro”.

Por parte del educador la autoridad se traduce en serenidad, firmeza, estabilidad, paciencia y coherencia. Verle entusiasmado, seguro de sí mismo y de lo que hace, contagia. No convence ni se impone por sus palabras, sino por su manera de ser… que se traduce en sus palabras. La exigencia ha de venir avalada por la autoridad moral, por la coherencia entre lo que enseña y lo que vive el educador.

Es ineficaz e incluso contraproducente exigir al hijo o al alumno cosas que el educador no hace ni valora; por ejemplo, pedirle que sea ordenado en sus cosas o en su distribución del tiempo y luego no esforzarse uno mismo por ser ordenado en las propias cosas o en los tiempos. Al educar, la exigencia no ha de ser solo “hacia el otro”. El educador, primero, ha de exigirse a sí mismo.

La intervención educativa es contraproducente cuando, según los propios estados de ánimo, se es exigente a veces y a veces se es sentimental y permisivo; es decir, cuando faltan la constancia o el equilibrio sobre los que bascula la coherencia personal. El hijo o el alumno necesita que sus educadores no actúen desde sus estados de ánimo, prisas, temores o culpabilidades, porque esto los lleva a ser a veces muy duros y a veces demasiado indulgentes y blandos, y eso confunde y genera desconfianza. Aquél acaba pensando que la actitud del educador es un abuso de poder caprichoso o una venganza y, en el fondo, una forma de debilidad. Por la misma razón, tampoco se es eficaz cuando, al intervenir varios educadores (padre, madre, diversos profesores), unos son exigentes y otros son permisivos. Tanto en el colegio como en la familia el norte ha de estar en el mismo sitio.

Sin constancia, sin estabilidad, sin coherencia, la autoridad se desvanece y la exigencia se convierte en coacción. Por ejemplo, el educador nunca debe corregir a un niño o a un joven cuando está enfadado, porque puede caer en la desproporción, en nociva agresividad. Y eso no educa. Mejor corregir desde la calma por ambas partes.

(Publicado en el semanario La Verdad el 10 de enero de 2025)

 

sábado, 15 de junio de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (107)

EDUCACIÓN SIN ENFRENTAMIENTOS ANTE EL ENEMIGO COMÚN



 

El informe PISA 2022 evidencia entre otras cosas una notable diferencia entre los centros públicos y los privados.

 

PISA 2022 - Rendimiento en las materias por titularidad del centro educativo

 

MATEMÁTICAS

LECTURA

CIENCIAS

 

Público

Privado

Público

Privado

Público

Privado

ESPAÑA

462

497

464

496

474

502

NAVARRA

482

511

463

504

477

510

 

El argumento más empleado por las Administraciones educativas y por algunos sectores para justificar la diferencia es la presencia del alumnado inmigrante. Como es sabido, no se puede culpar a los inmigrantes del aumento de la inseguridad ciudadana…, pero por lo visto sí se les puede culpar de los pobres resultados del sistema educativo. 

Lo cierto es que en las comunidades españolas con tasas de inmigración más bajas como Asturias o Extremadura, con la mitad o la tercera parte de población inmigrante que otras, se observa la misma tendencia. Y si retrocedemos a PISA 2000 y 2003, cuando había mucha menos inmigración, los resultados de los centros de iniciativa social eran igual de superiores que ahora frente a los de iniciativa estatal.

Una cuestión en la que se hace manifiesta la ideologización de la política educativa -lo mismo ocurre con otros ámbitos- es el eslogan o idea-fuerza de que es preciso impulsar “la pública” en detrimento de “la privada”, como si la justicia social fuera patrimonio exclusivo del Estado. 

Sin embargo, lo que pide un elemental sentido de la justicia sería impulsar toda educación, tanto de iniciativa estatal como social, no enfrentando a unos contra otros, sino luchando conjuntamente contra el verdadero enemigo: la ignorancia y la barbarie o “mala educación”. Lo que ha de lograrse es una educación de calidad para todos, sin exclusiones y despolitizada. Sería nefasto que la educación de calidad se limitara a los “colegios de pago” y que los centros públicos fueran el aluvión del alumnado procedente de ámbitos socioculturales deprimidos o problemáticos. La “buena educación” ha de ser patrimonio tanto de los centros de iniciativa estatal como de los de iniciativa social, nunca de unos a costa de los otros. 

Esto implica que cualquier familia pueda acceder a una educación de calidad en el marco de la libre elección del tipo y modelo de educación que desea para sus hijos. La mayor injusticia es que sólo puedan acceder a una buena educación los alumnos procedentes de segmentos sociales económicamente privilegiados y que la calidad de la enseñanza no fuera inherente a los centros estatales. Antes bien, lo justo y conveniente es que los alumnos que muestren mérito y capacidad para desarrollar su educación, desde los grados más básicos hasta los más elevados, no encuentren dificultades económicas, territoriales, culturales o ideológicas que se lo impidan.

La solución no es devastar la enseñanza privada o de iniciativa social (ni a la inversa), sino promover por igual la mayor calidad en todos los centros, facilitando el libre acceso a todos ellos sin distinción, y sosteniendo económicamente, de manera equitativa, aquellos que cumplen con sus objetivos. Esto no impide respaldar de manera especial a aquellos -tanto públicos como privados- que atienden a alumnos con especiales dificultades educativas, o que se ubican en lugares o ámbitos de más difícil desempeño. En suma, hablamos de igualdad de oportunidades para acceder a una educación de calidad.



   (Publicado en el semanario La Verdad el 14 de junio de 2024)

lunes, 10 de junio de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (106)

AGUJEROS EN EL SISTEMA


En varias ocasiones hemos puesto de manifiesto la necesidad de reintroducir, entre otros, los valores del esfuerzo y de la disciplina personal en nuestro sistema educativo. Esto se hace especialmente necesario si se tiene en cuenta que la última de nuestras leyes de educación, la LOMLOE (Ley Celaa) del 2020, adopta medidas académicas más que discutibles, para reducir los requisitos de promoción y pasar de curso aunque no se hayan desarrollado los conocimientos y actitudes correspondientes. Así, los alumnos pueden obtener el título de Bachillerato con una asignatura suspendida y conseguir el título de la ESO con varios suspensos realizando diversas “actividades educativas". 

Un objetivo principal de estas medidas es aumentar la proporción de alumnos que titulan, considerando que así disminuye el fracaso escolar, lo cual sería análogo a pensar que si alteramos la medición de nuestros termómetros, por ejemplo haciendo que marquen dos grados menos, dejaríamos de tener fiebre.

Además, cada comunidad autónoma establece sus propios niveles de exigencia al determinar para su ámbito el currículo, la carga horaria de las asignaturas, el contenido y la evaluación de las pruebas de diagnóstico y aptitud, y de acceso a la universidad, etc. El informe PISA viene señalando desde hace tiempo -dentro del mismo sistema educativo- diferencias muy notables en los resultados entre las comunidades autónomas españolas. En estos momentos, la diferencia entre la comunidad con mejores puntuaciones (Castilla y León) y las peor puntuadas es de 37 puntos en lectura, 52 puntos en matemáticas y de 46 en ciencias, sin contar Ceuta y Melilla, dependientes directamente del Ministerio de Educación y que rompen el baremo por debajo con diferencias en torno a los 100 puntos. Recordemos que 20-25 puntos equivalen a un curso escolar.

A pesar de ciertas reivindicaciones, esto no se arregla con “dar más dinero” al sistema. Precisamente, otra evidencia molesta del informe PISA 2022 es que, como ya se sabía desde el informe McKinsey (2007), gastar más no significa obtener mejores resultados. Por ejemplo, Navarra y el País Vasco gastan mucho más por alumno que Madrid o Castilla y León, pero obtienen peores resultados.

Todos los alumnos españoles que superan una etapa, tanto las obligatorias como las que no lo son, obtienen el mismo título. Supuestamente, ello significa que quienes lo adquieren poseen una formación similar. Pero no es así. Esto, aunque suene bastante fuerte, es en el fondo un fraude educativo y académico, porque no hace justicia a la realidad ni al principio de igualdad de oportunidades.

Las medidas correctoras de este fraude, que es sistémico y a la vez debido a una deficiente administración, pasarían, para empezar, por cambios drásticos en las políticas educativas y en la legislación. Pero hay otro asunto del que depende todo: la calidad humana y docente del profesorado, así como las condiciones en las que este se ve obligado a desempeñar su labor. Uno de los tópicos más evidentes en la evaluación de sistemas educativos dice que la calidad del sistema nunca es superior a la calidad del profesorado.

 Y otra cosa esencial y que va más allá de la escuela: las bases y el principal estímulo para la educación provienen de la familia. Si por desestructuración familiar o por la “no comparecencia” o dimisión de los padres no se ofrece consistencia y horizonte al carácter y la conducta de los hijos, difícilmente la escuela podrá remediar una carencia tan fundamental.

(Publicado en el semanario La Verdad el 7 de junio de 2024)

lunes, 3 de junio de 2024

REPENSANDO LA EDUCACIÓN (105)

DESTACADOS EN MEDIOCRIDAD

         


        En recientes artículos hemos señalado que el sistema educativo español muestra una llamativa y preocupante tendencia a la mediocridad. Son bastantes los aspectos en los que esto puede apreciarse, y uno de ellos, poco discutible, es el de los resultados en las evaluaciones PISA.

         El 5 de diciembre de 2023 se publicaron los resultados de PISA 2022, la prueba internacional que evalúa trianualmente en Matemáticas, Lectura y Ciencias a más de 70.000 estudiantes de 15 años de 81 países, 37 de los cuales forman parte de la OCDE, responsable de la prueba. 

            Los resultados obtenidos por nuestro país son los más bajos desde el año 2000 en Matemáticas y en Ciencias, con una importante caída de 12,4 y 12,1 puntos respectivamente; y con el segundo peor registro de la serie histórica en Lectura, en la que ha descendido 16,5 puntos.    

Matemáticas ha sido el área principal en esta edición, al igual que lo fue en 2012 y 2003. Aquí la puntuación de los estudiantes españoles en 2022 ha sido de 473 puntos, registrando el peor resultado desde 2012, e incluso desde el primer PISA centrado en Matemáticas, en 2003. El alumnado de nuestro país ha bajado su rendimiento desde los 484 puntos de 2012 a los mencionados 473 de 2022. Nuestros jóvenes tienen ahora menos competencias en Matemáticas que los estudiantes de su misma edad en 2003. Contrapunto: la puntuación de Singapur, la más alta, ha sido de 575 puntos; la de Macao, la segunda, de 552 puntos.  

La OCDE establece que 20-25 puntos de PISA equivalen a lo que un estudiante aprende durante un curso escolar (algunos países -normalmente los que salen peor parados- hablan de 30 puntos…, se entiende por qué).

            - La evolución (“involución”) de los resultados en Lectura entre 2018 y 2022 ha sido muy similar a la de matemáticas, con España, OCDE y UE registrando caídas muy pronunciadas que las sitúan en puntuaciones cerca de los 475 puntos. (Singapur, la primera, obtuvo 543 puntos; Irlanda y Japón, los segundos, 516 puntos). La conclusión es la misma, los estudiantes de 15 años tienen significativamente menos competencias lectoras que los estudiantes que realizaron PISA en su primera edición en 2000, centrada en lectura. Conviene advertir que en las pruebas PISA 2018 las calificaciones de los alumnos españoles en Lectura fueron tan irregularmente bajos que la OCDE consideró que no se podían tener en cuenta y España fue el único país que no apareció en la clasificación final de países. 

            - En cuanto a la evaluación en Ciencias, España ha mantenido los mismos registros que en PISA 2018, con 485 puntos, si bien el descenso de 2012 a 2022 ha sido de 12 puntos (Singapur, también la primera en este ámbito, ha obtenido 561 y Japón, segundo, 547). 

            El descenso general es muy significativo, así pues, pero especialmente en algunas regiones que hace una década eran punteras dentro del sistema español, singularmente Navarra, el País Vasco y Cataluña. 

            En Navarra, por ejemplo, el nivel de los alumnos en los tres ámbitos de conocimiento ha retrocedido el equivalente a más de un curso durante la última década: En lectura 31 puntos; en matemáticas, 24; y en ciencias, 25. En 2015 la Comunidad Foral ocupaba el primer lugar entre las comunidades españolas. Actualmente es la octava.

       (Publicado en el semanario La Verdad el 31 de mayo de 2024)